martes, 11 de septiembre de 2012
La crònica de un informe
"Aún no me voy", Consuelo Sáizar.
Aunque dejo Arenal 40, sede del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) para dar su informe en la Fonoteca Nacional, fue la mañana de Consuelo Sáizar quien se sintió en su casa.
La Presidenta del consejo llegó caminando -hoy no arribó en su Mini Cooper a la fonoteca- ella, vestida con su inseparable conjunto sastre negro, camisa blanca y cabello enmarañado apareció un poco antes de las 12 del día.
En el lugar ya la esperaban colaboradores como Lidia Camacho del Festival Cervantino o Manuel Gameros, director de los estudios Churubusco entre muchos otros.
Sáizar arrancó su informe entre cifras, anécdotas, erratas ortográficas en los textos de presentación, felicitó a sus colaboradores y no se detuvo.
Reconoció a varios reporteros, felicitó alguno por su cumpleaños, regañó a una reportera de radio por contestar su celular cuando le respondía una pregunta y fiel a su estilo Consuelo Sáizar detalló cada uno de sus logros acompañados de una anécdota o una sonrisa.
Entre cifra y cifra, Sáizar recordó a su padre, hablo de libros; aseguró no haber viajado mucho en su gestión (como algún antecesor) y capoteó cada pregunta mientras tomaba un vaso de agua ante un visible problema para respirar: "El polvo de las obras que visito a diario".
Pero no escapo de errores como cuando confundió a alguno de sus colaboradores, regaño a quien cometió un error ortográfico en su informe; no dejaba de dar instrucciones y pasaba el micrófono cuando se trataba de ampliar la información de un caso en particular.
Fue una mañana tranquila, los números revelan un sexenio donde se invirtió mucho en cultura (en comparación a otros), no hubo muchos cuestionamientos, salvo a obras como el Centro Cultural Elena Garro proyecto al que se oponen los vecinos.
"Yo lo voy a terminar", dijo Consuelo Sáizar tajantemente.
Resaltó el uso del iPad y el Twietter, recordó a Carlos Monsivais, presumió la Ciudad de los Libros (sin duda su proyecto consentido) y repitió varias veces su Proyecto Cultural del Siglo XXI que incluyen tres cerebros digitales: audio, libros e imagen.
Al final, Consuelo Sáizar con los números en la mano salió bien librada pese a algunas críticas a su gestión, pero la realidad es que en comparación a sus antecesores (Sari Bermúdez o Sergio Vela), Consuelo no provoco mucha polémica en estos años al frente del Conaculta.
Al final, casi dos horas después, Sáizar entre risas no quiso despedirse, incluso advirtió que aún no acaban las noticias en Conaculta.
"Aún no me voy, faltan 80 días y hay mucho que hacer… ya nos veremos y desapareció entre sus colaboradores que le aplaudieron todo.
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